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sábado, 14 de mayo de 2011

Mircea Eliade dice sobre Marx y Buda


5 de enero de 1964
Marx: no quería explicar el mundo sino cambiarlo.
Buda: la antimetafísica. No le interesaba el origen ni la explicación del mundo ni tampoco el de la condición humana. Quería cambiar la condición humana. Al igual que Marx, que entendía por "cambiar el mundo" la modificación radical de la condición humana.
La simbiosis budismo-comunismo en la India contemporánea: tanto unos como otros están contra las castas, el ritualismo brahmánico y las especulaciones metafísicas. Como el marxismo, el budismo es "universalista".

(Mircea Eliade. Extraído de " Diario 1945-1969")

(Ahora que escribo esta cita de Eliade, y sabiendo a lo que me expongo, no estoy de acuerdo con que el budismo sea universalista. De hecho, al prescindir de todo absoluto, el budismo transcurre guiado por una serie de cuestiones éticas, que lo hace muy abierto, tanto como para que el mismo Buda, considere que su "método" sólo es para monjes". Lo que admite una infinita cantidad de variantes como, me animo a afirmar, tantas como budistas hay).

viernes, 8 de abril de 2011

Sólo para gardelianos de José Gobello

(Un texto de Gobello sobre Gardel)

Escribió Quinto Horacio Flaco al comienzo de su tercera Sátira: “Todos los cantores tienen este defecto: cuando están entre amigos, aunque se les ruegue, nunca se deciden a cantar; cuando no se les pide, no hay manera de que callen”.

Juan Carlos Marambio Catán cuenta en sus memorias (60 años de tango, Freeland, 1973, p. 155) que una tarde de 1924, a pedido de José Razzano, fue al departamento que este tenía sobre la calle Suipacha entre Lavalle y Tucumán, vereda oeste, para pasarle a Gardel el tango Príncipe, de Anselmo Aieta y Francisco García Jiménez, que él había estrenado.

Dice que cuando llegó, “ya estaban Razzano, Gardel, el Negro Ricardo, Barbieri y el Negro Vives (este fue un permanente colaborador de Gardel-Razzano, nadie se acuerda de este eficaz ejecutante del bandoneón y la guitarra”.

Y agrega: “La reunión se transformó en una tertulia de bulín, se contaron cuentos, se mateó, copas, chistes, en fin, después de un rato recién iniciamos el trabajo que nos reunía. Canté el tango, escuchaba atento, mientras Ricardo y Barbieri iban siguiendo buscando tonos y tratando de retener la melodía, pero indudablemente que era un poco dificultoso porque es un tango que en realidad en esa época resultaba un poco raro por su estructura, de modo que después de un rato quedamos de acuerdo en que yo le mandaría a Gardel una parte de piano y en esa forma podría darle una interpretación exacta a la obra”.

“Cantó Razzano y cantó Gardel algunas cosas con un entusiasmo real, porque este hombre cuando estaba en una reunión de bulín ponía el mismo calor que si estuviera ante un público que había pagado la entrada”.

“Ese día recibí una sorpresa, el gran cantor me dijo casi al final de la reunión: ‘Escuche, Catán, la última novedad que tengo’ (en aquella época no se usaba con tanta asiduidad la desagradable costumbre actual del tuteo indiscriminado), y me empezó a cantar una verdadera joya que sobrevive a través de los años, Silbando. Cuando terminó, lo felicité sinceramente y me dijo: ‘Hagáselo pasar con Barbieri. Este tango puede echárselo al hombro y caminar mucho tiempo con seguridad de éxito donde lo cante’”.


José Gobello


José Gobello se refiere al conchero


(Este texto lo envió por Email el Presidente de la Academia del Lunfardo, Don José Gobello. Otro detalle a subrayar, la foto del conchero fue copiada de un aviso de Mercado Libre, que la ofrece con estas palabras: Conchero de Vedette, precio 60 pesos. Ahora sí el magnífico texto de Gobello)

ACERCA DEL CONCHERO

El primer cometido de la Academia Porteña del Lunfardo consiste en registrar los cambios que se producen en el habla de Buenos Aires. Los más frecuentes son, me parece, los del léxico, y, mal que mal, en nuestras mil setecientas comunicaciones se anotan y analizan no pocos de ellos.

Una de las voces que se han incorporado en nuestra compleja y abigarrada coiné porteña es conchero. La escuché, hace pocas semanas, de boca de una linda rubita que la repitió varias veces con un mohín falluto desde la pantalla de televisión. Poco después me llegó nuevamente, desde el receptor radiofónico, pero en la voz de una importante comunicadora de buen discurso, que la repetía eufórica y jubilosa, tal como Arquímedes debió de repetir “eureka, eureka”.

Conchero ha dado en llamarse a un escueto y suntuoso triángulo de tela que se aplica sobre la parte exterior de la vagina –que en turpiloquio se llama cariñosamente cachucha o cotorra, y, más grotescamente, concha– en tanto el resto del cuerpo queda a la vista. De concha procede conchero. El doctor Conde, por varios cuerpos el mayor lunfardólogo a mano, recuerda que esa denominación metaforiza el español concha ‘cubierta de los moluscos’. La concha está compuesta por dos valvas, y este término, como quiera que fuere, es parónimo de vulva.

El conchero (ignoro su nombre argótico) fue traído junto al top-less por las niñas del Folies Bergère. Así ha tenido la bondad de recordármelo don Rómulo Berruti, profundo sabedor de cuanto atañe al fascinante territorio de las bambalinas. Recuerdo la presentación del Ópera, en 1954, pero más aún recuerdo a una de aquellas señoritas, Xenia Monti, que poco más tarde se presentó en el Maipo. Por supuesto, llevaba un conchero luminoso: tenía un cuerpo bellísimo y escamotearle un solo centímetro de su piel a la ansiedad de los espectadores habría sido una defraudación imperdonable.

Concha es término del pueblo bajo de Buenos Aires, cargado de arrogante obscenidad. Quienes busquen una prueba de ello solo deben leer el coplerío prostibulario que recogió el antropólogo alemán Robert Lehmann-Nitsche por los quecos de la Ensenada a fines de la década de 1911.

Para acreditarse como voz lunfarda, conchero no tiene más que argüir su origen. En cuanto a si es mala palabra o no lo es, insisto en que las malas palabras no existen, contrariamente a lo que pretendía el gran Ángel Rosenblat, porque ninguna es tal fuera de su contexto. Pero si no hay malas palabras, hay, en cambio, palabras sucias –como mierda–, palabras feas –como escuerzo, italianizada por Canaro para llegar de rospo al tango arrespe de Tita–, palabras bellas –como alhucema–, dulces, como arrullo, y horribles, como estupro o pudrir.

Cuando no existía el conchero, tampoco existía su nombre. Nélida Roca –según me informa don Rómulo–, aunque ya tenía años en el escenario, no lo usó nunca. Prefería prendas más escondedoras o tal vez más abrigadas. No dudo de que, antes de mucho tiempo, se convertirá en un tecnicismo; habrá pasado a la tecnología del bataclán. A mí todavía me suena chocante, pero ya se me va a pasar.

José Gobello



miércoles, 23 de marzo de 2011

Valor de Ley de los Coen, una joyita

El western verdadero tiene una épica que no se rebaja a perversiones. Estoy tratando de recordar alguna película donde se desbarate este principio y, creo, que ni el spaghetti western, una versión europea del género madre, recurre a la depravación.

La pregunta es que considero yo por perversiones o depravaciones. Es sencillo todo aquello que se sostiene fuera del coraje y, algo que hoy se nombra mucho, quizás porque nadie respeta, los códigos. Hasta los malvados tienen códigos, sus códigos por supuesto, que antes de quebrarlos prefieren hundirse en una nube de balaceras.

En ese sentido, la película de los hermanos Coen, Valor de Ley, es un ejemplo perfecto de lo que digo. Lo que mueve a los personajes en ese terreno donde la ley, la fe y hasta la ética parece lejanísima y perdida, se mueven sin embargo dentro de una serie de principios más valiosos, que cualquier normativa social.

Me parece haber visto hace tanto el film en que se basa en esta remake que no la recuerdo, pero algo interesante que hicieron los Coen fue lograr que Jeff Bridges, el caza recompensas que contrata la nena de 14 años para encontrar al asesino de su padre, se parezca a John Wayne. Y si uno ve sólo el trailer de la primera versión de 1969, advierte que hicieron un trabajo de transcripción preservando los momentos más conmovedores del film. El cruce del río de la chica a caballo y el enfrentamiento final (a caballo por supuesto) del viejo Cogburn contra cuatro hombres al mismo tiempo.

Quizás la chica del 2011 no sea tan aniñada como la del 1969, pero lo mejor de esta remake es haber conservado también la ingenuidad de su inspiradora, sin agregarle vueltas de tuercas que no mejoran, ni tampoco remozan la historia si no la traicionan.

viernes, 25 de febrero de 2011

Balada Triste de Trompeta- De Alex de la Iglesia

Que suerte que uno no ejerce el oficio de crítico de cine con una película como Balada triste de trompeta, de Alex de la Iglesia, porque no me gustaría dañar a un director que admiro.

Los diez primeros minutos, quizás un poco más, sentí estar frente a la obra maestra de Alex de la Iglesia, pero, de pronto vi, frente a mí, como la película se desbarrancaba y caía hasta volverse más absurda de lo que pedía el tema, y no se recuperaba más.

Si el comienzo me pareció la imagen más impactante, síntesis perfecta de la Guerra Civil Española, comparable a Los Fusilamientos de la Moncloa de Goya, o el Guernica de Picasso, en cierto momento la película parece volverse una caricatura de sí misma que no alcanza a sorprender y deja de conmover.

La entrada de los republicanos buscando gente para pelear, el chico que despide al padre y el León suelto a un lado de la pista, auguraba lo mejor. Enseguida el ataque a los franquistas del payaso desbordado, su cárcel y los fusilamientos. Incluso ya en los 70 cuando el muchacho va a trabajar al circo la cosa funciona de maravillas, pero algo se descarrila en la película en el momento en que, el director guionista con ánimo de acelerar las acciones, le impone un ritmo que termina por dejar de a pié al espectador.

El film es un gran símbolo de lo pasado a los españoles. De aquello que todavía se siguen preguntando y, creo, no terminan de entender por qué ha ocurrido. Esto lo comenzaron a expresar otros cineastas españoles, como Saura en La Caza, García Berlanga en La Vaquilla, Erice en el Espíritu de la Colmena, diría que el mismo Alex de la Iglesia lo hizo, y muy bien, en Muertos de Risa, y debe haber cientas más de películas, de mayor o menor calidad e impacto emocional. (Ahora me viene a la memoria, La Lengua de las Mariposas.

Pero este film que de entrada no le huye a los símbolos, al contrario los amontona hasta la exasperación, pareciera que hasta se burla de las metáforas y como si fuera necesario mete historia franquista por todas partes, pero, ¡qué pena!, le sale mal.

Antes de seguir, quiero confesar que los circos no me gustan y menos aprecio le tengo a los payasos. De este mundo, en el mío, cabe una excepción: sigo siendo un admirador y fanático de Gabi, Fofó y Miliki, los únicos payasos que ya grandecito veía en la televisión, sobre todo de Fofó un músico y comediante increíble, que era el centro de ese grupo de cómicos y ya nada fue igual sin él. Justamente el payaso valiente del comienzo, si no me equivoco es Fofito. Pero los payasos de cabeza de huevo y pintarrajeados, la doma de leones, los equilibristas y otros peligros circenses, nunca me gustaron o los miro como uno le hecha una mirda rápida a un rostro deformado. Pero no niego que los payasos son una fantástica exageración de la realidad. Algo que el Gran Fellini demostró en su documental para la televisión inglesa: The Clown.

Pero Iglesia a esta exageración, a la brutalidad de los payasos, parece agregarle también un homenaje a las película española mencionada arriba. Hay una caza en que un payaso es utilizado de perro de caza y termina por morder la mano a Franco, hay un hombre escondido viviendo como un monstruo, como el Espíritu de la colmena. Se dirá que de buscar homenajes se puede decir cualquier cosa, pero, si la escena final en el Valle de los Caídos no es hitchcockiana, ¡qué me lleve la tormenta!...Y por supuesto el final, casi el mensaje (como se decía en los 70) es puro Oscar Wilde: al final el hombre mata aquello que ama. Y la verdad, por el cambio de tonos del absurdo, al grotesco y del grotesco a la ironía y así hasta llegar a un tono operístico que no da la nota, creo que Alex de la Iglesia en esta película se equivocó. Si me apuran, creo que en Muerto de Risa, dice más sobre el drama español que este film.

domingo, 14 de noviembre de 2010

El juego de Arcibel (Edición digital) en Amazon.com


Sigue en Amazon.com El Juego de Arcibel con un nuevo y mejor diseño. Le recuerdo que Amazon permite bajar unas diez páginas aproximadamente gratuitamente.

Próximamente Crimen Zen, un libro de cuentos de Daniel García Molt en Amazon


Tanto dolor que hace reír. Luis García Berlanga

Se ha muerto quien a mi gusto mejor ha sabido reírse de las tristezas y miserias de la vida. Buñuel tenía humor en su situaciones burlescas pero no era la materia prima con la que se valía para armar sus "misterios religiosos", en cambio Berlanga sabía izar la ironía y llevarte sobre las olas hasta descubrir nuevos continentes. Sólo enumerar tres de sus películas lo ubica en la historia del cine entre los maestros dignos de llevar aureola: Bienvenido Mister Marshall, El Verdugo y Plácido. Esta última, me entero hoy, fue nominada al Oscar 1963, estatuilla que ganó ese año, 8 y medio, de Fellini. Visto ahora, a la distancia, no sé si te cambio una figurita de Plácido por, 8 y medio, sin que ésto se interprete como un menoscabo al gran Fellini, que tiene en su filmografía, sin dudar, las figuritas más díficiles y excepcionales de ese gigantesco álbum que es el cine.
España tuvo en los 80 una especie de Berlanga, en Almodovar, o por lo menos yo lo veía así, hasta que sus historias se fueron volviendo tristes y como es lógico comenzaron a gustarle a los norteamericanos. De melodramas pasaron a ser dramas. Así, el Almodovar de las historias raras pasadas por el tamiz de su mirada incisiva, y ese humor de disparate. pasó a contar historias raras, con algunos momentos brillantes, pero sin ese fuego de las primeras que no vamos a exagerar diciendo que eran obras maestras pero parecían ensayos previos de la obra maestra que, a mi buen saber y entender, no ha terminado de cuajar. Para mi la mejor película de Almodovar sigue siendo Atame. Pero todo esto para decir que Almodovar no es Berlanga y Berlanga no es Almodovar. Y aunque parezca mentira, Berlanga fue sexualmente para España más liberador que Almodovar,. Pedro acompañó un proceso que fue Luis quien empujó y cultivo semillas de liberación en la dura tierra franquista. Con sus textos siempre picantes, que lo hacía tan parecido a los personajes de Buñuel interpretados por Fernando Rey y, a propósito, ¡qué parecido salió Berlanga en esta foto de arriba a Fernando Rey!.
Bueno, sólo resta saludar al gran director que cierra su filmografía, en realidad sufría de Alzheimer así que esa cabeza ya hacía tiempo que había clausurado el escritorio. Despedir al recopilador de textos eróticos y pornográficos y como homenaje resucitador recomiendo volver a ver Plácido, y por supuesto, El verdugo.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Miren y envidien

Una cafetera expresso, el sueño del pibe gracias a un regalazo de mi amigo A.A... A un costadito tiene un tubo que larga vapor y calienta la leche para hacer los capuchinos... Estoy chocho, sólo espero no quedarme ciego como Balzac por pasarse noches enteras escribiendo y tomando café.

sábado, 21 de agosto de 2010

El juego de Arcibel (Edición digital) en Amazon.com

Acabo de publicar en edición digital de mi novela El juego de Arcibel en Amazon.com. Es decir que si usted cuenta con esos equipos para almacenar y leer libros -la misma distribuidora Amazon le ofrece a la venta uno llamado Kindle Store o puede bajar gratuitamente un programa lector de libros para PC-, primero puede descargar unas ocho o diez páginas para averiguar de qué se trata la obra y, si le interesa, comprarlo; en este caso aprovecho para comentarle que si le intersa mi libro sale 8 dólares y creo que 4 libras en Inglaterra.
Existe una posibilidad para inscribir el libro en la opción de impresión en papel, igual que la empresa editora Bubok.com donde también está El juego... Claro que si uno tiene alguna de estas tablitas mágicas que están a 139 dólares las más chicas y unos 189 las grandes puede darse el lujo de conectarse inalámbricamente con internet ubicarse en Amazon y comprar los libros que quiera.
El tamaño más grande (189 dólares) es el que recibe todos los elogios porque parece el último modelo. En una de sus publicidades enumeran las siguientes cualidades que mejoran, quiero suponer, el modelo anterior y más viejo (debe tener tres meses de viejo):
- Alto contraste de la pantalla. Hasta un 50% mejor que cualquier otro e-reader
- Se puede leer con la luz solar directa a la pantalla ya que no provoca resplandor.
- Las fuentes se han mejorado para poder leer las palabras con mayor nitidez.
- Mejor diseño
- Es todavía más liviana que sus modelos anteriores, aseguran que 15 % más ligera y pesa menos que un libro de bolsillo.
- Las baterías duran un mes.
- Se calcula que se pueden almacenar cerca de 3.500 libros
Bueno, y siguen señalando ventajas que parecen eclipsadas con la última cifra de 3.500 libros, digamos una buena biblioteca para llevar encima en las vacaciones sin contar las novedades que ofrece Amazon.com o cualquier otra página que venda libros o, mediante extrañas alquimias, los obsequie en PDF.
Algo para tener en cuenta para los hispano parlantes es que la biblioteca digital de Amazon cuenta con pocos libros en castellano, si no me equivoco, sólo unos 4500 libros y la verdad parece ser la oportunidad ingresar nuestros trabajos en Amazon.com y en esos adminículos es . Y todo sin tener que pagar nada. De todos modos, tampoco hay que fantasear con grandes ventas porque como se sabe internet es como un océano y cualquier publicación que uno haga en la red es el equivalente a tirar una botella al mar. Lo que sigue es un trabajo arduo de difusión de lo que se ofrece y una larga espera hasta ver cómo se puede llegar a mucha gente (mucha en internet es miles) y esperar a ver cuántos de ellos se interesan por el producto de uno. No puedo ahora explicarlo, en parte para no extender la entrada y también porque mi idea responde más a la intuición que a un estudio de mercado sesudísimo, estoy convencido de que los libros virtuales particularmente son productos de difusión más fácil y más barata que otra mercadería. Su contenido permite definir más claramente su consumidor que otros productos . Manuales, libros técnicos, de ensayo, de autoayuda, supongo que son más aptos para leer en pantalla que los clásicos, cuentos y novelas. Se puede decir que no son muchos los lectores en occidente, sí, pero son los mejores y más constantes.

domingo, 18 de abril de 2010

La última cena

Esta Última Cena que no cesa, y en la que los criados como católicos hemos participado de chicos, mientras otros ya adultos se siguen sintiendo convidados al banquete, se le debe reconocer la maravillosa brillantez como puesta escenográfica sagrada.

Los creyentes dirán con razón que su belleza y perfección se debe a justamente al talento de su autor, que con maestría fue capaz de concebirla y al mismo tiempo interpretarla. Algo que, por supuesto, salvando las distancias sólo conozco un caso similar: Orson Welles en su Citizen Kane. Mientras los ateos, y me defino como tal, seguiremos atribuyendo esta maravillosa representación ficcional a esa valiosa capacidad que tienen los hombres cuando construyen azarosa y anónimamente algo en lo que ponen su fe.
Mi posición es un tanto soberbia, y quizás etnocentrista, pues deja de lado las manifestaciones religiosas de otras culturas que -seguramente- juzgaban el hecho sagrado que perpetraban para alcanzar la atención de sus dioses, como el mejor y más certero acto. Piénsese en los Mayas que desconyunturaban a chicos de ocho años, y luego de largas y coreográficas martirizaciones les arrancaban el corazón para brindarle energía a ese cosmos siempre hambriento. Pero salvando lo atroz del ejemplo, para ellos debió ser un momento cargado de una emotividad y sacralidad que nosotros sólo podemos juzgar como criminal.
Lo cierto es que la Última Cena de Jesús con los discípulos se repite desde ese día en cada misa, en cada iglesia, capilla y espacio donde un sacerdote, asumiendo el rol protagónico, convierte el pan en carne y el vino en sangre mientras los feligreses pasan por ser los discípulos de ese maestro. Lo único distinto a esa primera vez, quizás sea la ausencia de Judas Iscariote, papel que seguramente, en las primeras misas nadie quiso asumir y ese olfato fino de gran publicista que siempre tuvo la iglesia prefirió hacerlo a un lado.(Agregado en 2013. No hay caso el poder clerical me nubló la vista: Judas Iscariote somos nosotros, los feligreses; esa culpa que nos tiene atado como una bola de presidiario. No, si San Pablo supo cómo traer al redil a los esclavos, haciéndolos prisioneros de su propia carnalidad.
Este largo prólogo en realidad quiere llegar a expresar que el hecho de esa ultima reunión tuvo un ilustrador a la altura de las circunstancias. No fue la única representación pictórica, por supuesto, pero para los occidentales al hablar de la Ultima Cena no podemos dejar de asociarla con el fresco realizado por el gran Leonardo Da Vinci.
Es tal esa impronta estética en nuestra mente que como veremos a continuación artistas, diseñadores y también publicistas se valen de ella para contarnos algo nuevo sobre esa vieja y Ültima Cena.

Esta es la Última Cena de Luis Buñuel de su película Viridiana,
filmada, aunque parezca mentira en España en 1961, o se la España de Franco.


Esta es la de Los Soprano

Voy a seguir en otro momento porque incluir las fotos me tiene loco y tengo miedo de darle una patada a la computadora)


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domingo, 21 de marzo de 2010

Mario Bunge: "Ya no soy gorila"


En un reportaje que le realizó Ricardo Carpena para la La Nación, el físico y epistemólogo se definió como ex-gorila y contó cuál era el espíritu que llevó a muchos de su generación a rechazar al peronismo. Me parece interesante porque ayuda a comprender el peronismo, sobre todo a aquellos que siguen repitiendo "Yo al peronismo no lo entiendo" como pose, en algunos casos, y también para esquivar cualquiera definición ideológica.

-¿Entonces dice que ya no es gorila?
-No, soy mono tití (risas). No soy ni gorila ni chimpancé.


-¿Y qué cambió en usted?
-Eramos tan apasionadamente antiperonistas que no fuimos capaces de hacer un análisis objetivo del peronismo. Más aún, usábamos categorías políticas europeas. Creíamos que el peronismo era una forma de fascismo. Y no lo es: es original, es un tipo de populismo. Creíamos también que Perón era bruto. Es falso. Era inteligente, no sólo habilidoso, y tenía cultura histórica, al fin y al cabo era profesor de historia militar en el Colegio Militar. Lo menospreciamos y por eso no lo entendemos. Gino Germani, que fue el fundador de la sociología moderna en la Argentina, se fue del país en 1966 y al año siguiente me visitó en Montreal. Le pregunté: "¿Por qué te fuiste de la Argentina? ¿Por la persecución? No -me dijo-, me fui porque fui incapaz de entender al peronismo. Todavía hoy no lo entiendo". Y es así: quien no entiende al peronismo no entiende el país.

-La incomprensión del peronismo es casi lógica, por ejemplo, cuando se ve que conviven la izquierda, la derecha, el centro.
- Sí, pero hay ciertos aspectos que son muy originales. Por ejemplo, Perón quiso modernizar la Argentina. También otros militares progresistas como el general Savio o como el fundador de YPF, el general Mosconi. El partido dominante, conservador, no quería modernizar nada.

jueves, 11 de marzo de 2010

Un cuento de Augusto Monterroso "El Eclipse", que explica mejor a los Mayas que muchos tratados.


Cuando Fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlo. La selva poderosa de Guatemala lo había apresado, implacable, definitiva. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado, con el pensamiento fijo en la España distante, particularmente en el convento de Los Abrojos, donde Carlos V condescendiera a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora. Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponía a sacrificarlo ante un altar, un altar que Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su destino, de si mismo. Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas. Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles. Recordó que ese día se esperaba un eclipse total de sol. Y dispuso en lo mas íntimo, valerse de aquel conocimiento para engañar a sus opresores y salvar la vida.
.» - Si me matáis - les dijo - puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura. Los indígenas se miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén. Dos horas después, el corazón de Fray Bartolomé Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz del sol eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirían los eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles...»

sábado, 27 de febrero de 2010

Al buscar material para cierto trabajo relacionado con las Pirámides de Egipto encontré un texto descriptivo sobre las tres famosas moles de piedra escrito por un historiador árabe, llamado Maqrizi, nacido en El Cairo en 1360 y muerto hacia el año 1442. El relato que hace el historiador árabe es lo más parecido a una ficción borgeana que he leído en mi vida.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

AVATAR

Avatar es una buena idea con un desarrollo débil sólo basado en las portentosas imagenes que por un momento lo colocan a uno en una alucinación. La película está trabajada sobre una estética que va del diseño marino a una especie de mitología legendaria a lo Ciruelo, -esos dibujos de dragones voladores que, seguramente él no inventó y deben estar inspirados en el comic hiperrealista gótico; quiero creer, ya que no sé mucho del tema. Los aborígenes son una mezcla de sioux con elfos y duendes de dos metros y media de altura. Más allá de estas novedades la película es un festival Cameron con los humillados marines de Alien II y una historia de amor prohibido similar a Titanic que acá se resuelve con una facilidad sorprendente. Algunos personajes cargan con una psicología de trazo grueso que parecen programados como el Terminator I para despreciar y cumplir su función sin importarles nada. ¿Por qué son tan malos? ¿Por qué el militar es tan eficientemente malvado? Y después de todo no se trata de una invasión de norteamericanos a un país árabe, si no de una especie de factoría que saca un mineral en un planeta llamado Pandora, que ni siquiera nos explican para qué sirve pero es carísimo y justifica hasta pasarle por encima a una cultura sin ni siquiera intentar engañarlos con espejitos de colores o hacerlos participes de la ganancia que, -como ha quedado demostrado en Arabia Saudita-, es la mejor manera de sacar materias primas de un país en vías de desarrollo sin que molesten los hipernacionalistas. Igual cuando cometen su tropelía hasta el ingeniero más malo baja la cabeza con alguna verguenza, no la suficiente para ordenar otro ataque masivo y destructor que sabemos tendrá que fracasar. La acabo de ver, y enseguida me pregunto: "¿Me quedaron ganas de volver a verlas igual que me ocurrió con otras películas de Cameron como Terminator I y II, Alien 2, Mentiras verdaderas?...mh... No, por ahora, no. Este mundo que creó James Cameron llamado Pandora finalmente no parece abrir ningúna caja si no más bien rechazar y preservarse de esa plaga llamada humanidad con cierta facilidad. Me parece que se habla de una continuación, no sé; en Alien la empresa no se daba por vencida y seguía mandando misiones para hacerse de un Alien, tal vez esta empresa vuelva a atacar para hacerse de ese mineral que flota sobre un cenicero y el kilo sale unos 200.000 dólares pero nunca sabremos para qué sirve. Ah, un detalle interesante y que explica la presencia de un cenicero: la experta en biología interpretado por Sigourney Weaver es la única en una base oxigenada que fuma, aunque cuando se transforma en su avatar ya no fuma sólo respira ese aire límpido y casi protector de la atmósfera de Pandora.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Empanadas momificadas

Los estudios realizados con carbono 14 calculan que estas empanadas tienen una antiguedad de 1400 años.

IPligence

IPligence
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viernes, 27 de noviembre de 2009

Tumores y Humores



Una célula maligna es la que desea imponer su propio y absurdo orden sobre las demás. ¿Por qué lo hace? Porque es su naturaleza: ser a través de la destrucción y la apropiación. Una célula maligna siente que todas las demás, las que viven sus vidas con completa vitalidad le deben algo, algo le han quitado y por consiguiente avanzará hasta quitarles todo lo que pueda; su conformación su espacio vital.
Esas células oscuras saben juzgar sin jamás juzgarse a sí mismas porque ellas son el modelo y exigen que las otras células se conviertan en aquello para lo que no están preparadas, o sea, en células malignas. Es un circuito cerrado, es su cosmos patético y triste y, lamentablemente, es también su propia destrucción.
En general, la mayoría de las células puede evitar este ataque sin sentido, pero muchas veces logra turbar el orden basado en una armonía que tiende a la vitalidad y a la reproducción, o sea la alegría y la felicidad, sensaciones que la célula maligna desconoce, porque si tuviera alguna consciencia de lo que destruye en su avance por perturbar la vida, dejaría de hacerlo. Pero jamás lo hará. Así, cuando logra desbaratar el orden, la célula maligna logra su cometido y sumerge al conjunto en la apatía, el disparate, en una inercia de muerte que da inicio al tumor, la putrefacción y la muerte.